
Tambos por el mundo: inspiraciones desde Europa
¿Cómo trabajan los tambos europeos más eficientes? Visitamos virtualmente una explotación lechera en los Países Bajos para descubrir prácticas y tecnologías que pueden transformar la lechería argentina.
En esta nueva sección de "Tambos por el mundo", queremos acercar la experiencia de productores lecheros de otros países que enfrentan desafíos similares a los nuestros, pero con enfoques y tecnologías que pueden inspirar soluciones para la lechería argentina. Hoy viajamos a los Países Bajos para conocer la historia de un tambo que transformó su operación en los últimos 10 años.
La granja Melkhoeve, Friesland, Países Bajos
Jan van der Berg gestiona junto a su esposa Maren y su hijo Thomas un tambo de 220 vacas Holstein en la provincia de Friesland, en el norte de los Países Bajos. La familia produce leche desde hace cuatro generaciones, pero fue en 2016 cuando Jan tomó la decisión que cambió todo: pasarse de un sistema de estabulación trabada (tie-stall) a un freestall moderno con ordeñe robotizado.
"Nuestras vacas pasaban atadas 20 horas al día. Producían bien, pero sabíamos que podíamos hacer mucho más si les dábamos libertad de movimiento y confort", cuenta Jan.
La transición al freestall
El nuevo galpón de 3.200 m² fue diseñado con orientación este-oeste para maximizar la ventilación natural cruzada, siguiendo los vientos predominantes de la zona. Las dimensiones de los cubículos se calcularon según el tamaño promedio de sus vacas: 1,20 m de ancho por 2,70 m de largo, con separadores flexibles que permiten a la vaca echarse y levantarse sin restricciones.
"El primer cambio que notamos fue en las horas de descanso. Pasamos de un promedio de 9 horas echadas a 13,5 horas por día. Eso solo representó un aumento de casi 2 litros de leche por vaca", explica Thomas, quien se encargó del diseño del establo.
Cada hora adicional de descanso aumenta el flujo sanguíneo a la ubre en aproximadamente un 20%, lo que se traduce directamente en más síntesis de leche. Este dato, respaldado por investigaciones de la Universidad de Cornell, fue el que convenció a Jan de invertir en cubículos de primera calidad.
Los detalles que marcan la diferencia
Pisos
Jan optó por gomas de piso en todos los pasillos de circulación. "En Holanda llueve mucho y los pisos se ponen resbaladizos. Desde que pusimos las gomas, la incidencia de lesiones podales bajó un 40% y las vacas caminan con mucha más confianza. Se nota especialmente en las vacas en celo: expresan el celo mucho mejor cuando no tienen miedo de resbalarse".
Los pasillos de alimentación tienen pisos ranurados con drenaje, que mantienen la superficie más seca y limpia. Un scraper automático limpia los pasillos 6 veces por día.
Ventilación
A pesar de estar en un clima templado, Jan instaló dos ventiladores HVLS de 7,3 metros en el galpón. "Mucha gente me dijo que en Holanda no hacía falta. Pero con el cambio climático, cada verano tenemos más días por encima de 25°C. Y las vacas de alta producción sufren antes de lo que pensás. Con los ventiladores, el consumo de materia seca en verano se mantuvo estable y no perdimos ni un litro".
Cornadizas
Las cornadizas de alimentación son del tipo autoatrapante con apertura individual. "Es fundamental para el manejo sanitario. Cuando el veterinario viene, podemos atrapar las vacas que necesitamos sin estrés para el resto del lote. Y la apertura es tan suave que las vacas no le tienen miedo al comedero".
Agua
El tambo cuenta con bebederos de acero inoxidable, dos por cada lote de 55 vacas. "En Holanda somos obsesivos con la limpieza de los bebederos. Los limpiamos todos los días sin excepción. Es lo primero que hacemos cada mañana. Una vaca que no bebe, no produce", enfatiza Jan.
Números que hablan
Desde la transición al freestall en 2016, los resultados del tambo Melkhoeve han sido notables:
- Producción: Pasó de 9.500 litros/vaca/año a 12.800 litros/vaca/año (un aumento del 35%)
- Células somáticas: Bajaron de 220.000 a 130.000 células/mL promedio
- Renguera: La incidencia de renguera clínica bajó del 25% al 8%
- Reproducción: La tasa de concepción mejoró del 32% al 42%
- Longevidad: La vida productiva promedio aumentó de 2,8 a 3,6 lactancias
"No todo fue por el galpón, obviamente. Mejoramos la genética, la nutrición, el manejo reproductivo. Pero el confort animal fue la base de todo lo demás. Una vaca cómoda es una vaca que come más, descansa más, se enferma menos y produce más. Es así de simple", resume Jan.
Lecciones para Argentina
¿Qué puede tomar un tambero argentino de la experiencia de Jan? Varias cosas:
1. El confort no es un lujo
Invertir en cubículos bien dimensionados, pisos adecuados y buena ventilación no es un gasto: es una inversión con retorno medible. Los números de Jan lo demuestran.
2. Los detalles importan
La diferencia entre un buen tambo y un tambo excelente está en los detalles: la limpieza de los bebederos, el tipo de separador de cubículos, la frecuencia de limpieza de los pasillos. Son cosas que no requieren grandes inversiones pero sí consistencia.
3. El clima está cambiando
Incluso en Holanda, un país tradicionalmente fresco, la ventilación se volvió necesaria. En Argentina, con veranos que promedian 30°C durante meses, no tener un sistema de ventilación y cooling es resignarse a perder producción.
4. Medir para mejorar
"Lo que no se mide, no se mejora", repite Jan. Su tambo registra diariamente producción individual, consumo de materia seca, tiempo de descanso, actividad y rumia. "Los datos son mi mejor asesor".
5. La tecnología europea se adapta
Los cubículos, las cornadizas, los ventiladores, las gomas de piso: toda esa tecnología que Jan usa en Holanda es la misma que hoy se puede importar e instalar en un tambo argentino. Los principios de confort animal son universales; lo que cambia es la escala y el clima, pero las soluciones son las mismas.
Una invitación a pensar distinto
"Si pudiera darle un consejo a un colega argentino", dice Jan cuando le preguntamos, "le diría que no mire solo el costo de la inversión. Mire el costo de no hacerla. Cada litro de leche que perdés por estrés calórico, por renguera, por vacas incómodas, es plata que dejás de ganar todos los días. Y eso, en una lactancia de 305 días, se acumula rápido".
Desde Agrimporta, coincidimos. La tecnología que transforma los tambos europeos ya está disponible para Argentina. Y las historias como la de Jan demuestran que el confort animal no es una moda: es rentabilidad pura.
